Conversamos con María Teresa, quien en compañía de su Comando colibrí, promulga un amor distinto, uno con ‘h’ y en femenino: la hamora. Esta forma de amor se reconoce colectiva y cooperativa, resiste al modelo de amor sufrido legado de la educación sentimental hegemónica, pero sobre todo, explora y propone prácticas menos dolorosas de relacionarse con el cuerpo y la emocionalidad.
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